La última cena: En memoria mía (Evangelio (novelado) 41) por Jesus Capo

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La última cena: En memoria mía (Evangelio (novelado) 41)

Titulo del libro : La última cena: En memoria mía (Evangelio (novelado) 41)
Fecha de lanzamiento : December 3, 2018
Autor : Jesus Capo
Número de páginas : 49
ISBN :
Editor :

Jesus Capo con La última cena: En memoria mía (Evangelio (novelado) 41)

Esta cena se celebró durante la fiesta de la Pascua Judía, que en su origen fue una fiesta primitiva de un pueblo de pastores, que habría ofrecido a la divinidad dispensadora de la fecundidad, las primicias del rebaño, al comienzo de la primavera.
En la Ley se ordenó ahora hacia Yahvé. El asado del cordero indicaba costumbres nómadas y la religión mosaica recogió tradiciones comunes semíticas y las puso al servicio de esa religión.
La Pascua que celebró Jesús fue preparada por sus discípulos. Eran familia. Y Jesús sabía lo que se estaba tramando. Mientras comían, Jesús llevó a cabo una acción profética simbólica. Dichas acciones fueron llevadas a cabo por un profeta y seguidas por las palabras que explicaban el sentido de la acción. Ésta consistía aquí en comer pan, relacionada con el cuerpo de Jesús, con su yo, y beber vino, que es la sangre de la alianza para el perdón de los pecados, es decir para la reconciliación.
La separación de la sangre elemento donde reside la vida del yo, es una forma de definir la muerte (se proclama el sentido de la cercana muerte de Jesús).
Pero la muerte no es el fin. Para expresar esto, Jesús pronuncia un juramento (os digo) al que añade la promesa de abstenerse del fruto de la vid. Con eso expresa su sinceridad de intención.
Jesús subraya que todos volveremos a beber pronto en el Reino del Padre.
Cuando Jesús dijo: Éste es mi cuerpo creó, en registro simbólico, una verdadera comunión entre el creyente y Cristo. Fue el modo nuevo en que Jesús se hizo presente en adelante en su comunidad: en el pan compartido.
Y cuando dijo: Ésta es mi sangre, esa sangre su puso en relación con el sacrificio del Sinaí, que selló la alianza entre Dios y su pueblo, añadiéndose aquí por muchos (que tiene un sentido de totalidad) y que supera los límites nacionales.
La alianza entre Dios y los hombres ya no concluyó en la sangre de los animales, sino en la vida del Jesús histórico, que reconcilió a la humanidad.
Al participar de esa copa, los discípulos fueron integrados en esa alianza.
Vino luego la promesa: la espera del banquete celeste, en el que Jesús gustará el vino nuevo del Reino.
Mientras, se tratará de hacer memoria del ausente en el compartir el pan y el vino.